POEMA DE LA SEMANA
TU Y YO
Dejé mis manos que fueran prisioneras
de tus ingles cuando nos alcanzó la noche
para vaciarlas entre las más suaves mareas
y así descubrir los sentimientos más infantiles
donde todo eran sueños de fábula.
Alcanzando el estado letal etílico
de nuestros cuerpos
recibimos la bendición de los dioses
y así recibimos el ruido de la nueva luz
arrastrada por el alba.
Dulce prisión.
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